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3 pasos para enseñar a los niños a ser más ordenados

3 PASOS PARA ENSEñAR A LOS NIñOS A SER MáS ORDENADOS

Los niños que aprenden a ser ordenados son más propensos a ser responsables y dispuestos. Así se puede enseñar orden a los niños desde casa.

En la casa, todos deben aprender a colaborar con el orden, especialmente los niños. Pues comúnmente son ellos quienes más desordenan. Además, según una investigación publicada por el Journal of Consulting and Clinical Psychology, ser ordenados desarrolla el criterio de clasificación, seguimiento de instrucciones, manejo de emociones, motricidad fina y otras habilidades indispensables para la vida adulta.

 

 

Parece que el desorden forma parte de ellos, pues ven en el hogar como un gigantesco patio de juegos en el que hacer y deshacer. Además, es común que los niños no quieran participar en la limpieza porque “eso es cosa de grandes”. La buena noticia es que el orden puede enseñarse a través del ejemplo y aplicando buenas prácticas o comportamientos que los incorporen desde pequeños a las labores relacionadas con el orden. Aquí algunas ideas apoyadas por la ciencia para crear y motivar el hábito del orden en los niños:

 

Predicar con el ejemplo 

 

Hay muchas metáforas para describir a los niños, algunos dicen que son espejos, otros que son esponjas o grabadoras. Lo que esto nos enseña es que los pequeños aprenden rápidamente de lo que les rodea. En consecuencia, los niños no hacen lo que se les dice, sino que como establece el psicólogo Albert Bandura, ellos aprender por imitación; es decir que repiten lo que ven.

 

Si la casa está desordenada todo el tiempo, si el cuarto de papá y mamá es un caos, si hay una lista de tareas que no se cumple y mamá termina haciéndolo todo, casi total seguridad los niños aprenderán eso. 

 

Padres y familiares comprometidos con el orden son la mejor herramienta de aprendizaje para los niños. Aun así, la mayoría de los niños tiene tendencias naturales al desorden a pesar de vivir en un entorno ordenado.

 

Tan fácil como el 1, 2, 3

 

La Dra. D'Arcy Lyness, especialista en terapias de comportamiento infantil, establece que la mejor manera en que los niños internalizan las tareas, incluyendo las labores de orden y limpieza, es dividiéndolas en pasos.

 

De la misma manera en que todo el proceso del cepillado se divide en que “los dientes de arriba se cepillan hacia abajo, los dientes de abajo se cepillan hacia arriba y las muelitas con un movimiento circular”, los niños aprenderán más rápido a ser ordenados si dividen todo en tareas más pequeñas.

 

La especialista de Nemours invita a dividir las tareas en tres pasos:

 

1. Alistarse

 

2. Enfocarse

 

3. Terminar

 

Alistarse

 

Estar listo significa saber exactamente lo que haré, cuando lo haré y lo que necesito para hacerlo. Hay tres aspectos clave:

 

• Organizar el tiempo

 

• Organizar las cosas

 

• Organizar el espacio

 

Para organizar el tiempo es recomendado que exista en casa un calendario de que haceres. Cada hogar lo divide según la cantidad de personas y las responsabilidades que estas puedan asumir, pues siempre hay que tener claro que los niños de cierta edad deben realizar ciertas tareas bajo supervisión y otras simplemente es recomendado que las eviten.

 

Si bien es cierto que la cocina es peligrosa para los niños, en lugar de usar la sartén o los cuchillos, pueden ayudar a mamá lavando los vegetales o facilitándole los ingredientes de la nevera.

 

Stephen Covey expone en su libro “Los 7 hábitos de los niños felices”, que la mejor manera de dividir las tareas rutinarias es semanalmente: papá cocina las cena los jueves, Juan limpia su cuarto los sábados. Otras tareas igual de importantes pero que se llevan a cabo con menor frecuencia también deben ser tomadas en cuenta y puestas en un calendario mensual: el primer viernes de cada mes Juan y mamá limpian el garaje.

 

Las tareas pueden ser individuales o compartidas, lo importante es que los niños sepan que se espera que las hagan y logren planificar su tiempo para cumplirlas sin descuidar la educación y, por supuesto, el juego.

 

Enfocarse

 

Enfoque significa que mi atención está puesta en lo que hago ahora y no en lo que debo o quiero hacer más tarde. Esto tiene dos beneficios principales según el psiquiatra infantil Richard Gallagher:

 

• Permite aprovechar mejor el tiempo 

 

• El niño aprende en el proceso y se prepara para nuevas responsabilidades

 

Pero lo primero que debe estar claro es el “qué”; ¿qué va a hacer el niño? Mientras más específico sea el calendario habrá más probabilidades de que el niño aprenda la rutina exitosamente. Por ejemplo: Jueves 6:00 PM, Ana ayudará a mamá con la cena; Sábado 9:30 AM, José limpiará su habitación. 

 

Algunas tareas tienden a ser más vagas que otras, pero siguiendo el ejemplo del jueves a las 6:00 PM, al estar en la cocina con mamá, Ana recibirá nuevas instrucciones sobre lo qué debe hacer. 

 

Para enfocarse, el smartphone puede ser un gran distractor o gran aliado dependiendo de su uso. Permitir su uso para revisar las redes sociales seguro será contraproducente, pero usarlo para reproducir música durante la tarea hará el momento más ameno. 

 

Lo siguiente es comenzar. De nuevo, el consejo es dividir las tareas en pequeñas subactividades para evitar que los pequeños se abrumen.

 

Si la tarea es lavar los platos, entonces el pequeño debería conocer que primero se organizan para que se gaste la menor cantidad de agua, luego se lavan primero los vasos para evitar los malos olores, entonces los platos. Por otro lado, si la labor es ayudar a limpiar la casa, entonces el chico debe aprender a limpiar de arriba hacia abajo, comenzando por los muebles, las sillas y las mesas para luego barrer o aspirar.

 

Los niños aprenden esto, no lo saben por naturaleza. Así que seguramente los padres deberán ayudarlos muchas veces hasta lograr autonomía. Además, vale recordar que muchas tareas no tienen una manera correcta de hacerse, simplemente es conveniente dividirlas para que los chicos aprendan de manera secuencial. 

 

Las tareas más largas, como puede ser ayudar a papá a limpiar el depósito, aburrirán a los niños casi con toda certeza. Los breaks o descansos son sanos y necesarios:

 

• Estirarse,

 

• Caminar un poco,

 

• Tomar agua e

 

• Ir al baño. 

 

Estas pequeñas cosas son válidas y ayudan a la mente y el cuerpo a descansar y permiten que enfocarse nuevamente sea más sencillo.

 

Especialmente los juguetes son la mejor herramienta para enseñar orden a los niños. Será más probable que ayuden en casa, el ambiente de todos, si primero se hacen responsables de las tareas más propias como guardar y ordenar sus juguetes.

 

Clasificar los juguetes les ayuda a desarrollar criterios de orden. Pueden ordenarlos por color, tamaño o por frecuencia de uso, pues hay juguetes que para los chicos pasan de moda y se quedan olvidados, abarcando un espacio que podría ser útil para otros objetos.

 

Desde pequeños, es conveniente que los chicos aprendan que algunas cosas, aunque sean de valor sentimental, quizás no tienen un espacio en casa y que, para almacenarlos de manera segura y en un lugar que se siente como propio, es conveniente guardarlos en una minibodega. 

 

Pero no solo juguetes, ayudando con el orden en casa, los chicos aprenderán que hay objetos que simplemente no tienen espacio en casa o siquiera en el depósito y el lugar más seguro y accesible para almacenarlos es una minibodega

Terminar

 

¡El paso más satisfactorio! Finalizar satisfactoriamente significa que todo esté en su lugar: los implementos de limpieza en el depósito, los platos en su lugar, la tarea en el maletín del colegio. De esta manera, el paso uno, el alistarse, será más fácil de cumplir en la próxima oportunidad.

 

Un aspecto importante que resaltan los especialistas de la web Understood es celebrar esas pequeñas victorias. Estar orgulloso de ese trabajo recién hecho, aunque sea algo cotidiano. Esa sensación de bienestar animará a los pequeños a hacerlo frecuentemente y bien hecho.

 

Ordenando se aprende

 

El antes mencionado Dr. Richard Gallagher, encontró en una investigación que los niños que aplican criterios de orden en sus vidas (como ordenar sus juguetes o ayudar con las tareas del hogar), tienen una tendencia a crecer más responsables y dispuestos. 

 

Para ordenar, muchas veces se requiere de criterios de clasificación, ya sea por tamaño, color o incluso utilidad, una importante habilidad que los niños trabajan durante la escolaridad. Así, cuando los chicos guardan sus juguetes según ciertas clasificaciones, ponen en práctica habilidades cognitivas esenciales para su desarrollo.

 

La misma investigación mostró que incluso los niños que muestran mayores conductas de desorden pueden mejorar en labores de organización, manejo del tiempo y planificación a largo plazo en; lo que permite mejor rendimiento escolar y reduce la conflictividad en la relación parental. Así que nunca es tarde para involucrar a pequeños en el orden del hogar y disfrutar de sus beneficios.