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7 consejos para aprovechar el depósito de tu apartamento

7 CONSEJOS PARA APROVECHAR EL DEPóSITO DE TU APARTAMENTO

El depósito, el cuarto de chécheres o el de San Alejo es el lugar más caótico de muchos hogares. Estos consejos te ayudarán a poner orden y aprovechar el espacio.

Andrés López lo tenía muy claro cuando dijo que a todos prohibieron alguna vez “serenarse”, que todos jugamos con una pelota de letras y que en todas las casas hay un cuarto de San Alejo: ese depósito o cuarto de chécheres donde es casi imposible saber el lugar de cada cosa.
 
La buena noticia es que el depósito sí puede ser un lugar ordenado en el que cada objeto tenga su lugar y, sobre todo, que sepamos cuál es ese lugar. Aquí tienes siete consejos para sacarle provecho al depósito:

 

1. Hágase la luz

La luz es indispensable, sobre todo porque la mayoría de las habitaciones escogidas como depósitos no cuentan con ventanas que brinden iluminación natural, lo que significa que los bombillos deben ser los adecuados.

Como ese es un lugar en el cual no se pasa mucho tiempo, los bombillos de 60W son ideales. Quizás produzcan un poco de calor, pero garantizan la iluminación.

Si es un espacio con techo alto, entonces se recomiendan las barras LED largas en el techo; así la iluminación se extiende por toda la habitación. 


2. Clasificación de los objetos

Si decidiste ordenar el depósito, es muy probable que sea porque te diste cuenta de que hay un montón de cosas que simplemente no tienen lugar allí o que ni siquiera son útiles. Eso crea la necesidad de clasificar mejor los objetos.

Muchos organizadores profesionales, entre ellos la reconocida Marie Kondo, autora del libro La magia del orden, están de acuerdo en que los objetos se dividen en tres categorías según su utilidad:

• Lo que decido conservar

• Lo que decido donar

• Lo que decido botar o reciclar

Para clasificar mejor el contenido del depósito, lo primero es sacar todas las cosas y hacer una limpieza profunda a la habitación, incluso fumigarla si es posible, pues la limpieza es una forma de orden. Si el presupuesto lo permite, también se recomienda pintar el lugar para que sea más ameno entrar.

Con todos los objetos fuera de la habitación, se aprecia mejor todo y la tarea de clasificación se simplifica.

Lo que decido conservar: los objetos que me serán útiles, aunque esa utilidad no sea frecuente. Es común que en el depósito se guarden objetos de limpieza, materiales de construcción sobrantes, productos comprados al por mayor y objetos de temporada como ropa de invierno o adornos de Navidad.

Lo que decido donar: los objetos para donar o regalar son esos que aún tienen vida útil y que, aunque no los usaremos, sabemos que alguien más puede utilizarlos. Ropa, bolsos o mochilas, utensilios de cocina, juguetes y cualquier cosa a la que otra persona pueda sacar provecho. Si tienes en mente a alguien que quiera o necesite estos objetos, contáctalo inmediatamente para que los reciba; de lo contrario, es muy probable que terminen almacenados inmediatamente. Lo mismo si quieres donarlos a algún lugar en específico como un albergue: contáctalo para hacerles llegar los objetos lo antes posible, preferiblemente el mismo día en que ordenas el cuarto.

Lo que decido botar o reciclar: normalmente, los artículos que van a parar a la basura o al cesto de reciclaje son esos objetos que estaban guardados “por si acaso”, papeles que ya perdieron su importancia y cualquier objeto dañado o deteriorado que ya no tenga valor sentimental o monetario.

 

3. Almacenamiento vertical

Este es probablemente el secreto mejor guardado para organizar los depósitos. El almacenamiento vertical permite aprovechar de mejor manera los metros cúbicos del lugar y además brinda espacio para moverse e incluso, según las dimensiones del lugar, para poner cajas en el suelo mientras se buscan objetos.

Algunos depósitos incluyen estantes en sus paredes. Si ya están allí, pues hay que aprovecharlos. Si no es así, y si el presupuesto lo permite, lo mejor es adquirir estantes de acero, que se pueden cambiar de lugar y, además, modular su altura, algo de mucha utilidad para el siguiente paso.


4. Transparente es mejor

Para guardar los objetos en el depósito, las cajas plásticas herméticas y trasparentes son los contenedores ideales. Se puede ver lo que hay en su interior, soportan estar apiladas unas sobre otras (en caso de no contar con estantes) y protegen los objetos en su interior. Por supuesto, esto no significa que las cosas dentro de la caja estén tiradas.

De hecho, la mejor solución es agrupar los objetos similares y destinarlos a la misma caja. Es posible que la caja de herramientas como destornilladores y pinzas sea un poco más caótica que la caja en la que se almacenan los juguetes, pero las cajas ayudarán a solventar perfectamente el problema. Vienen de varios tamaños, así que son una solución a la medida.

No obstante, hay productos como los de limpieza que no deben almacenarse en cajas con tapas. Las etiquetas suelen decir que se almacenen en lugares frescos y con ventilación, así que las cajas no cumplen esas características. En su lugar, pueden guardarse en cestas todos juntos, siempre con cuidado de no vaciar el contenido.

Los papeles no son cosas que quisiéramos tener en cajas. Diarios, revistas de colección, comics y todo lo que sea papel estará mejor en archivadores o cajoneras especiales para papeles. El papel común puede ir en carpetas, mientras que el papel de revista se conserva mejor en bolsas de polipropileno. Los archivadores protegen los papeles de la acción de la luz; así se evita que se deterioren.


5. Que lo de uso más frecuente sea más cómodo de hallar

De la misma manera en que los alimentos de consumo más frecuente van en los estantes más cómodos de la nevera, al organizar el cuarto de San Alejo los objetos que se utilizan con mayor frecuencia se colocan a la mano.

En este caso, “a la mano” significa a la altura de las manos; que para tomar ese objeto que buscamos no se requiera ningún esfuerzo por más mínimo que sea: por ejemplo, inclinarse, agacharse o, por el contrario, estirarse, saltar o incluso utilizar una escalera. 


6. Usar ganchos para aprovechar el espacio de las paredes

Dado que el espacio vertical es un aliado y debe aprovecharse, otro secreto para acabar con el desorden son los ganchos en la pared. 

Todas las prendas que no caben en el closet pueden tener un espacio en el depósito si se hace un uso óptimo del espacio vertical. Hay racks que pueden instalarse en las paredes y servir como colgadores de prendas como vestidos, chaquetas, trajes y toda esa ropa de uso ocasional.


7. Escoge una minibodega

Algunos objetos no encajan en ninguna descripción: simplemente son demasiado grandes, valiosos o de uso esporádico como para que ocupen un lugar en el depósito. Para solucionar este problema, lo mejor es contar con un lugar de almacenamiento fuera de la casa, pero que se sienta tan propio como una extensión de ella.

El alquiler de minibodegas es perfecto. Hay de diversos tamaños para adaptarse a tus necesidades y además facilitan soluciones de almacenamiento como cajas, ganchos y estantes. Cuadros, muebles, bicicletas montañeras o de carrera que solo se usan el fin de semana, maletas y otros objetos de gran espacio son los objetos ideales para almacenarse en minibodegas.

Iluminar el espacio, clasificar los objetos, instalar estantes, aprovechar el espacio vertical, emplear contenedores transparentes, tener a la mano los objetos de mayor uso y contar con una minibodega son los consejos para llevar el orden al depósito, cuarto de chécheres o de San Alejo.

Una vez clasifiques los objetos, notarás que la minibodega es necesaria, pues simplemente el espacio con el que cuentas no puede albergar todas tus pertenencias y las de la familia.

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